La desesperanza también puede matar.



La desesperanza no siempre llega de golpe. A veces comienza con una decepción, una pérdida, una puerta que se cierra o una oración que sentimos que no fue escuchada.

Uziel era un hombre de fe, esposo, padre y servidor en la iglesia. Pero las aflicciones de la vida fueron apagando poco a poco su ánimo, hasta hacerlo creer que ya no había salida. Se aisló, dejó de pedir ayuda y permitió que la tristeza gobernara su vida.

Esta historia no tiene un final feliz, porque también existen vidas que terminan demasiado pronto cuando el dolor se guarda en silencio.

No ignores a quien se ha alejado, a quien ya no sonríe como antes o a quien siempre responde: “Estoy bien”. Una llamada, una visita o una palabra a tiempo pueden marcar una gran diferencia.

Y si hoy tú estás luchando en silencio, no cargues solo con ese peso. Habla, busca ayuda y acércate nuevamente a Dios, aunque solo tengas fuerzas para decir: “Señor, ayúdame”.

No esperes a que sea demasiado tarde.


Lee la reflexión completa en el siguiente enlace:

https://somoscristianos.org/la-desesperanza-tambien-puede-matar/?fsp_sid=14629

Entradas más populares de este blog

Cuando la Biblia se usa como producto: una reflexión cristiana necesaria.

Two Journalists Arrested After Covering a Protest Inside a Christian Church in Minnesota.

¿Es Israel hoy en día el pueblo escogido por Dios?