Del agua convertida en sangre al agua convertida en vino: el mensaje que muchos pasan por alto.



En Egipto, el agua se convirtió en sangre como señal de juicio. En Caná, Jesús convirtió el agua en vino como señal de gracia, esperanza y una nueva etapa en el plan de Dios.

Estos dos milagros nos recuerdan que Dios es justo, pero también misericordioso. Jesucristo vino para cargar sobre sí mismo el juicio que nosotros merecíamos y derramar su sangre en la cruz para ofrecernos perdón, vida y una nueva oportunidad.

Tal vez hoy cargas con culpa, errores del pasado o pecados que te hacen pensar que Dios ya no puede recibirte. Pero la cruz demuestra que todavía existe un camino de regreso para quien se arrepiente y pone su confianza en Cristo.

No te quedes mirando solamente tu culpa. Mira a Jesús.

Lee la reflexión completa en el siguiente enlace:

https://somoscristianos.org/del-agua-convertida-en-sangre-al-agua-convertida-en-vino-el-mensaje-que-muchos-pasan-por-alto/?fsp_sid=14789

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