El día que Dios movió un imperio para cumplir Su promesa.

Cuando todo parecía perdido y Babilonia dominaba el mundo, Dios ya había preparado la restauración. Décadas antes, habló del rey Ciro por nombre y mostró que ningún imperio está fuera de Su control. Esta reflexión nos recuerda que aun en nuestros momentos de exilio, disciplina o silencio, Dios sigue moviendo corazones y escribiendo el siguiente capítulo. Nada escapa a Su soberanía. Nada frustra Sus promesas.
Lee la reflexión completa en el siguiente enlace:
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